Cómo las vacaciones cambian toda una economía.
Más del 60% de los viajeros en el mundo están buscando un destino verde y alrededor del 70% prefiere un alojamiento ecológico: los datos indican una revolución silenciosa que está cambiando la estructura de la industria del turismo
Según un estudio de los estudiantes e investigadores de la maestría en Turismo muestra que, en la última década, la industria turística ha experimentado una profunda transformación. Las vacaciones, antes consideradas un producto puramente recreativo, se han convertido en una decisión con un gran impacto ambiental y social. La antigua competencia entre destinos, centrada en el precio, la comodidad y la distancia, está dando paso a otras preguntas: ¿Cuál es el impacto de nuestra visita en el lugar? ¿Quién se beneficia? ¿Y qué se deja atrás?
Este cambio está impulsando el impresionante crecimiento del turismo sostenible, un mercado estimado en 3,56 billones de dólares en 2025 y que se espera que alcance los 11,39 billones de dólares en 2034, esto no se trata de una tendencia pasajera, sino de un cambio estructural que está transformando la faz de la industria.
Los datos de esta investigación indican un claro cambio de comportamiento: más del 60 % de los viajeros prefieren destinos definidos como respetuosos con el medio ambiente, y cerca del 70 % busca alojamientos que incorporen principios ecológicos en su gestión diaria. Estos ya no son datos marginales, sino fuerzas de mercado significativas.
Cuando la naturaleza se encuentra con la economía:
El impacto ambiental también es tangible: un hotel convencional emite un promedio de 10 a 30 kilogramos de carbono por habitación y noche, en cambio, los complejos hoteleros basados en energías renovables, ventilación natural y una gestión hídrica rigurosa reducen significativamente los daños y la carga sobre ecosistemas sensibles.
Aunque el ecoturismo no se limita solo a la naturaleza; también es un modelo económico y social. El turismo de masas a veces perjudica a las comunidades locales: erosiona el espacio, aumenta los precios y no aporta valor a los residentes.
Este nuevo enfoque ofrece una alternativa: una economía circular que se basa en el empleo local, la compra a agricultores y profesionales de la región y la integración de la comunidad como parte integral de la experiencia turística, de esta manera, el turismo deja de ser un factor de consumo para convertirse en un factor de fortalecimiento.

Un ejemplo son las granjas cafeteras en Colombia, denominado como modelo Room Farm, que opera en zonas rurales o de campo y combina agricultura, hostelería y bienestar en un solo ecosistema. La granja utiliza sistemas de riego por goteo para ahorrar agua, el compost de la cocina se devuelve a la tierra y el menú de hostelería se basa principalmente en productos locales y de temporada.
Según este estudio de los investigadores de la maestría en Turismo, la sostenibilidad no es un eslogan publicitario, sino un método de trabajo: elegir proveedores locales, emplear trabajadores de la región y planificar para reducir el daño a los recursos, según este trabajo es integrar a la comunidad en la actividad no es solo una medida basada en valores, sino una estrategia a largo plazo que genera estabilidad económica fuera de los centros urbanos.
A pesar del crecimiento global, en muchos países el sector aún no se beneficia de una política regular. Si bien muchos de estos países ya incorporan el turismo verde como parte de su estrategia nacional, la mayoría de las subvenciones y las flexibilizaciones regulatorias se destinan al turismo de masas y a la hostelería tradicional. Los empresarios del sector creen que se requiere una inversión específica y la priorización gubernamental de proyectos sostenibles, más allá del reconocimiento simbólico.
En todos los países del mundo y sobre todo de América Latina cuenta con claras ventajas: una naturaleza única, comunidades sólidas y emprendedores que ya han demostrado que el modelo es viable. La pregunta es si el cada país sabrá aprovechar el potencial antes de que se pierda la oportunidad.