Estamos acostumbrados a pensar en la piel como una capa exterior, pero la verdad es que la piel es un órgano en sí mismo y ¡es el órgano más grande del cuerpo! La piel protege nuestro cuerpo del medio ambiente y sirve como tabique entre los órganos internos y el medio externo.
Es el órgano más expuesto, y por tanto tiende a sufrir daños por el sol y el medio ambiente. Si es radiación solar, clima extremo como frío o sequedad o lesión por un factor externo como un golpe o quemadura. Además, el estado de la piel puede verse afectado y reflejar infecciones internas y factores mentales.
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